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runnin' PRACTICE / PLUS

El running es… una pasión única

El calendario avanza, las carreras se suceden y la cantidad de historias detrás de cada corredor se multiplican. Más allá de las metas personales, de los logros alcanzados o los sueños que aún restan por hacer realidad, nos gusta detenernos en aquello que es común a todos lo que abrazamos esta maravillosa pasión por el running: la alegría que nos produce correr y esa energía especial que se pone en funcionamiento cada vez que salimos a entrenar o participamos de alguna carrera.

La pasión por el running y su crecimiento a nivel mundial es indiscutible, y uno de los costados más interesantes de esta tendencia es que no es sólo un fenómeno a nivel deportivo, sino que es un fenómeno a nivel emocional. Correr implica no solamente involucrarse desde un costado físico -entrenando, comiendo sano, descansando bien, haciendo chequeos médicos- sino también adentrarse en la mente, el espíritu y, en especial, en nuestras emociones diarias. Si estamos felices, salimos a correr; si estamos tristes, salimos a correr; si estamos preocupados por algún tema, salimos a correr; si necesitamos resolver algo y buscamos un rato para pensarlo, salimos a correr. Es decir, quienes amamos correr solemos hacerlo más allá de lo que estemos sintiendo en ese momento, o dicho en otras palabras, correr nos hace bien y nos resulta necesario hacerlo mientras atravesamos distintas emociones en nuestra vida cotidiana.

A esta altura, y después de tantos estudios científicos realizados, ya es innegable que la actividad física genera placer y sensación de bienestar durante su práctica y sobre todo en el post. La generación de endorfinas, conocidas como una de las “hormonas de la felicidad”, hace que nuestro estado anímico después de haber corrido siempre sea mejor que antes de empezar a hacerlo, y esta simple razón, la de sentirse bien, es uno de los principales motivos que nos impulsan a salir a correr. A todos nos pasa que hay días que nos cuesta tomar la decisión de entrenar, pero nunca, nunca nos arrepentimos de haberlo hecho cuando ya hemos terminado. Porque en definitiva, sentir placer, alegría o simplemente tener la sensación de bienestar, es una búsqueda que impregna nuestra vida todos los días.

Así es, así funcionamos. Al salir a correr, nuestro cuerpo, tanto en lo físico como en lo emocional, se pone en movimiento. Y esta experiencia, esta fusión, está muy presente y de manera muy personal en aquellos que participamos habitualmente en carreras.

Más allá de la distancia, tanto los corredores amateurs como los profesionales sabemos perfectamente que no somos los mismos a lo largo de cada kilómetro realizado, sean estos muchos o pocos. Nuestra mente y nuestro cuerpo experimentan picos de felicidad, de cansancio, mesetas o bajones anímicos, y también, muchas veces, dolores o molestias que desaparecen cuando nuestra cabeza los bloquea. Si no logramos neutralizarlos, nos acompañan hasta la meta haciéndonos más duro el recorrido.

Entrenar para rendir no tiene mucho secreto, a lo largo de tantos años hemos aprendido que siguiendo un plan adecuado, integral y lo más personalizado posible, los logros van llegando y el cuerpo, en mayor o menor medida, en base a nuestra edad y nuestras condiciones físicas, responde. La mayoría de las personas que corren cada vez son más conscientes que la improvisación no conduce a nada bueno y estar guiado por profesionales es fundamental. Ahí quizá radica el método, pero no el secreto. Ahí no está el origen de la magia. Lo que convierte en única a esta maravillosa experiencia de correr es todo aquello que no se ve, que nadie te cuenta, que nadie te explica, pero que empezás a sentir cuando te unís a este universo del running.

Cualquier persona que haya tenido la posibilidad de estar en la zona de largada y en la zona de llegada seguramente entenderá todo lo que estamos describiendo. Y quien nunca estuvo cerca de la meta, le sugerimos que no se pierda la oportunidad de acercarse a esta zona cargada de magia y emoción. Porque estamos convencidos que allí hay magia. No hay dudas. Detrás de cada corredor, hay una historia. Detrás de cada carrera, hay un sueño. Detrás de cada tiempo, un desafío, un logro o una decepción. Detrás de cada mirada al cielo al salir o al llegar, hay una dedicatoria o un pedido de protección. Y detrás de cada abrazo, lágrima y sonrisa hay pasión. La energía que se siente en esa zona mágica es única, indescriptible porque es la suma de la energía de cada uno de los corredores que pasan por ahí. Por eso amamos esto, por eso amamos el running. Porque es simplemente único, lo vivimos con vos!

runnin' Edición 44