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DIARIO DE UN CORREDOR

Mi Maratón de Sevilla

El calor agobiante en la altitud del pueblo salteño no impidió que termine mi puesta a punto con la suma de más de 180 km semanales. Pasé todo enero en la altura. No es fácil preparar un maratón en verano.

Por Mariela Ortiz

Atleta Nike / Maratonista / FerTeam Track & Field

Lo sabíamos de antemano. No es fácil preparar un maratón y que el siguiente sea en menos de 4 meses. Lo sabíamos también. No es fácil procurarse los recursos para ir a correr fuera del país, sabíamos eso pero aun así decidimos tomar el riesgo.

Sevilla es una ciudad bellísima y además tiene un maratón con el circuito más plano de Europa.

Llegamos el día martes a Madrid, pasamos la noche allí y el miércoles a partimos hacia Sevilla. Quedamos alucinados por la belleza de sus callecitas, son una especie de película en cámara lenta.

Fernando Díaz Sánchez, mi entrenador de toda la vida, y Martín Méndez, uno de los mejores maratonista del país, viajaron conmigo. Con Martín ya habíamos compartido concentraciones en la altitud en el invierno pasado y también en la preparación del Maratón de Buenos Aires, así que llevamos muchos km corridos y también viajados. Pero en Sevilla no estábamos solos, muchos de los mejores corredores argentinos buscaban, al igual que nosotros, el pase para los Panamericanos que se realizarán en Lima este año.

Una vez en la Expo nos encontramos al Colo Mastromarino, a Diego Elizondo, Julián Molina, Miguel Bárzola y Javier Carriqueo. Es de las cosas más lindas encontrar caras conocidas tan lejos.

Todos estuvimos en la charla técnica y muchos de nosotros entregamos las botellas para poner en los puestos de hidratación específicos para la élite. Una vez que tuvimos nuestras credenciales y pulseras para las carpas ya no nos quedaba más por hacer, solo ir a cenar y tratar de dormir, tarea difícil en la previa de un maratón.

Pero pude dormir. La mañana se presentó helada, nos llevó un micro a toda la elite desde el hotel hacia la largada. Entramos en calor todos los argentinos juntos, apenas hicimos movilidad y unas rectas y, de pronto, el momento más importante ya era ineludible.

Las mujeres podríamos escribir un libro con las situaciones que vivimos en las carreras, hay muchos hombres a los que nos les gusta que corras a su lado, algunos pocos intentan ayudarte.

Fui al ritmo pautado hasta el paso del medio maratón. A partir de ahí, fue una lucha personal, pensé en abandonar, pero en mi cabeza aparecían mi entrenador, mi hija, los amigos, el club y los miles que me desearon lo mejor para este maratón. Llegué... muy lejos de lo que había pensado pero llegué.

Cuando corrés maratón sabés que todo puede pasar, dejé mi casa todo el verano, estuve casi 40 días afuera. Y no salió lo que buscaba. Pero es así, como en la vida, el maratón te enseña si sabés escuchar. No siempre sale como querés. Pero qué lindo es intentarlo. Siempre tenés que intentarlo

runnin' Edición 46